Un pequeño cachorro sin pelo se acurrucaba junto a la rueda de un auto en el estacionamiento…

A menudo pensamos que hemos visto mucho y que ya nada puede sorprendernos. Sin embargo, para ser sinceros, nos quedamos un poco impactados cuando nos pidieron ayudar a esta pequeñez.

Esa criatura pequeña y calva nos miraba con sus enormes ojos. Parecía que del pelaje del perrito solo quedaban las cejas, las pestañas y un mechón en la cola.

El cachorro no tenía nada de pelo. Y no era una enfermedad. Simplemente es una raza así. No sabemos con exactitud el nombre de la raza. Quizás sea un cachorro de xoloitzcuintle. Sí, un perrito de una raza tan rara no se encuentra en nuestra ciudad.

Lo que más sorprende es el hecho de que la pequeñez fue encontrada cerca de uno de los hipermercados. Una familia llegó para hacer compras. El perrito temblaba de frío y se pegaba a las ruedas del auto.

La pareja ni siquiera podía imaginar que alguien hubiera abandonado a un perrito así. Pero la búsqueda de sus dueños no dio ningún resultado. El pequeño temblaba de frío, parecía asustado y desgraciado…

La familia tuvo que llevarse a la pequeñez consigo.

Cuando llevaron al perrito a casa, inmediatamente se dieron cuenta de que lo habían abandonado a propósito en un lugar concurrido. A la pobre pequeñez le salía excremento por el ano. Al principio fue difícil entender de dónde provenía la materia fecal. Después de que lavaron a la perrita, todo quedó claro.

Las buenas personas decidieron que no dejarían a la pobre perrita sola frente a ese problema. El inconveniente era que no era fácil encontrar un especialista adecuado. Por eso se pusieron en contacto con nosotros y nos pidieron ayuda para pagar los servicios médicos para Pusi (así llamaron a la perrita).

En un centro especializado, varios veterinarios experimentados examinaron a Pusi. Descubrieron que la pequeñita sufría ese problema desde su nacimiento. En resumen, la pequeñez no tiene salida para el recto, por lo que todo sale por el ano. A menudo, los animales con ese problema no sobreviven. Pero esta pequeñez ya tiene tres meses.

El cirujano hizo todo lo que estuvo en sus manos y ayudó mucho a la pequeñez. Ahora la evacuación intestinal ocurre de forma natural, aunque sigue siendo involuntaria. Es una situación rara y compleja. Es difícil hacer pronósticos. Sin embargo, el doctor dio esperanza de que Pusi podrá tener una vida feliz, y nosotros siempre nos aferramos aunque sea a una mínima posibilidad.

Actualmente, la perrita vive con la familia que la rescató. A Pusi le espera una larga lucha por la vida y la salud. Es una perra muy valiente, paciente y fuerte. Por eso estamos seguros de que Pusi ganará esta batalla y podrá vivir una vida plena.

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