Una foto conmovedora hasta las lágrimas de un pitbull captado en el momento en que, al parecer, pierde definitivamente la fe en algo mejor

Hubo un tiempo en que los pitbulls eran los favoritos de las familias estadounidenses e incluso recibieron el apodo de “niñeras” por su cuidado y paciencia con los niños. En aquella época se les consideraba una de las razas más fiables para vivir en hogares con pequeños. Pero los tiempos cambiaron: hoy en día estos perros son percibidos con más frecuencia como agresivos y potencialmente peligrosos, especialmente en relación con los niños.


Debido a este prejuicio, el número de pitbulls que acaban en refugios supera al de cualquier otra raza. Lamentablemente, muchos de ellos nunca encuentran un nuevo hogar y son sacrificados. Y todo por culpa de mitos que rodean a estos animales, en realidad, bondadosos y leales.

Rocky es un pitbull de tres años, uno de esos perros. Desde octubre de 2022 está bajo el cuidado del refugio Lollypop Farm, que forma parte de la Sociedad Protectora de Animales del Gran Rochester. Su anterior familia renunció a él, decidiendo que ya no querían que siguiera formando parte de sus vidas.

Para un perro acostumbrado a la calidez de un hogar y a la compañía de las personas, la transición al ambiente del refugio fue un verdadero golpe. Durante mucho tiempo no pudo adaptarse a la nueva rutina ni a la soledad.

Desde entonces, Rocky ha encontrado dos veces nuevos dueños. Sin embargo, en ambas ocasiones lo devolvieron. La última vez ocurrió en septiembre y, desde entonces, vuelve a vivir en el refugio, esperando cada día que alguien le abra la puerta hacia una nueva vida.

“Lo devolvieron en septiembre y desde entonces no hemos podido encontrar un hogar adecuado para él. Es un perro maravilloso, pero necesita un tipo especial de familia”, contó a Newsweek Lindsey Brewer, portavoz del refugio. “Lo ideal sería un hogar sin otros animales ni niños, únicamente con adultos”.

La fotografía, en la que Rocky yace solo en el canil, provoca una profunda emoción. Su mirada, llena de tristeza y esperanza, llega al alma. Está listo para empezar de nuevo, para dar calor y lealtad, pero aún no aparece esa familia capaz de darle una segunda oportunidad.

La historia de Rocky es un recordatorio importante para todos: nunca se debe abandonar a un perro. Especialmente a los como él: buenos, cariñosos y fieles hasta el último aliento.

Comparte esta historia con tus familiares y amigos en Facebook —quizá alguno de ellos le regale a Rocky el hogar que tanto tiempo lleva esperando.

Leave a Reply

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: